En el sudeste asiático, miles de niños crecen en el corazón de los vertederos. Sari es una de ellos, nacida en un basurero cerca de Yakarta, donde las niñas suelen ser casadas a los 15 años. Su infancia se resumía en clasificar residuos con sus padres, hasta el día en que una raqueta encontrada entre la basura le abrió un mundo nuevo: el bádminton. En chanclas, jugaba con otros niños, transformando un montón de desechos en un campo de juego.
Gracias a Bintang Kidul, que acompaña a decenas de niños en estas mismas condiciones, Sari descubrió un entorno seguro, la escuela, el apoyo y el deporte. La asociación transforma la vida cotidiana de estos jóvenes, ofreciendo oportunidades que la vida parecía haberles negado.
Doce años después, Sari tiene 20 años, habla tres idiomas y acaba de obtener su diploma de azafata. Del vertedero al avión, su trayectoria es la prueba radiante de que, con el apoyo de un colectivo, incluso las vidas más precarias pueden reinventarse.
Bintang Kidul